La Dermatología Clínica es la especialidad mediante la que tratamos los problemas de la piel.
Patologías como dermatitis, psoriasis, vitíligo o rosácea suelen afectar a la calidad de vida del paciente. Los distintos tipos de cáncer de piel, desde el carcinoma basocelular hasta el melanoma, requieren detección precoz y tratamiento temprano, ya que pueden tener un alto impacto en la salud.
En IML Clinic Madrid contamos con Dermatólogos clínicos especialistas vía MIR en las diferentes enfermedades de la piel. En la consulta informativa, el Dermatólogo realiza un diagnóstico preciso para descartar lesiones malignas y para indicar el tratamiento más adecuado en cada caso.
Desde IML Clinic recomendamos acudir al Dermatólogo ante cualquier cambio en la piel que no desaparezca por sí solo, especialmente en estos casos:
Es recomendable una revisión periódica, mínimo una vez al año, para hacer un reconocimiento a la piel y revisar lesiones, especialmente en pacientes de piel muy clara o con antecedentes de problemas cutáneos.
Sí, algunos problemas de la piel pueden ser reflejo de enfermedades subyacentes.
Por ejemplo, la diabetes puede expresarse mediante manifestaciones cutáneas como picor, deshidratación extrema o manchas en las piernas, entre otras.
Por este motivo, ante cualquier cambio en la piel que no remita por sí solo, es necesario consultar con el Dermatólogo, quien realizará un diagnóstico diferencial para descartar posibles enfermedades.
Nuestros Dermatólogos recomiendan aplicar la regla ABCDE para identificar un posible lunar sospechoso de ser maligno:
Si el lunar ha experimentado uno o más criterios de esta lista, te recomendamos que reserves tu consulta con el Dermatólogo para que realice un diagnóstico preciso.
Por lo general, las dermatitis por contacto suelen tener una apariencia de lesiones rojas, inflamadas o con escamas. Si es aguda, pueden presentar ampollas. La sensación de picor o quemazón es muy frecuente.
Por su parte, el herpes de origen viral suele presentarse en forma de racimos de ampollas sobre una base roja. El paciente suele referir hormigueo o dolor punzante.
El diagnóstico debe realizarlo un Dermatólogo especialista, quien determinará cuál es el tratamiento más adecuado en cada caso.
Muchas enfermedades de la piel parecen prácticamente iguales a la vista. El Dermatólogo se apoya en su conocimiento y en herramientas diagnósticas, como el dermatoscopio, para detectar estructuras bajo la epidermis que no son visibles a priori.
Sí, el estrés debilita el sistema inmunológico, lo que puede dar lugar a enrojecimiento, irritación o erupciones en la piel.
Muchas afecciones empeoran en estados de nerviosismo o ansiedad. Por ejemplo, las dermatitis, la rosácea o la psoriasis pueden ver cómo su impacto se incrementa en momentos de estrés.
Muchos problemas de la piel son curables y tienen tratamiento.
Para algunas enfermedades cutáneas que son crónicas, el tratamiento irá orientado a controlar los síntomas, mejorar el aspecto de la piel o prevenir complicaciones.
Sí, la recurrencia es habitual en problemas de la piel crónicos, como por ejemplo la dermatitis atópica o el acné.
Siguiendo con el ejemplo, un brote de dermatitis puede desencadenarse por factores ambientales y/o personales, como las temperaturas bajas, el estrés o el cambio de cosméticos.
Según la gravedad del brote, el Dermatólogo puede recomendar un tratamiento de choque y una sesión periódica de mantenimiento.
Depende del tipo de lesión, de su gravedad, del tratamiento que se haya aplicado y de la respuesta biológica individual de cada paciente.
Por ejemplo, para un brote leve de dermatitis atópica, el tiempo medio hasta mostrar signos de mejoría en la piel puede ser de una semana. Si el caso es crónico, puede ser necesario más tiempo de tratamiento para percibir la mejoría.