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La hidratación de la piel

Piel hidratacion

Los factores hidratantes naturales NMF y los lípidos superficiales son los responsables de que el agua quede retenida en la piel. Una piel joven retiene el 15% del total del agua corporal en la piel, sin los factores hidratantes naturales y los lípidos superficiales esta agua se evaporaría muy rápidamente.

Las zonas más expuestas como cara o manos suelen padecer mayor pérdida de agua, así como aquellas zonas donde la producción de lípidos superficiales y factores hidratantes esté disminuida por características locales de la piel en esa zona o por agresiones asociadas.

Los NMF (Natural Moisturizing Factors) son sustancias naturales que tienen la capacidad de retener el agua en la capa córnea. Proceden especialmente del sudor y las grasas de las glándulas sebáceas, entre las cuales hay que destacar la urea, y del proceso de cronificación (ácido pirrilidocarbónico).

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Los elementos principales de los NMF (Factores Hidratantes Naturales) son:

  • Ácido carbónico libre, 40%
  • Ácido pirrilidocarbónico, 12%
  • Urea, 7%
  • Sales de sodio, potasio, calcio y magnesio, 12%
  • Lactatos y citratos de socio, 12%
  • Ácidos orgánicos como amoniaco, ácido úrico y otros, 17%

Los lípidos de la superficie cutánea están constituidos por los lípidos epidérmicos procedentes de las células córneas y los lípidos secretados por las glándulas sebáceas. Los ácidos grasos que se encuentran en la piel por la secreción de las glándulas sebáceas integran la parte lipófila de la capa hidrolipídica, y tienen un efecto antibacteriano y fungicida.

Los lípidos de la superficie cutánea son principalmente:

  • Triglicéridos, 30%
  • Ceras, 27%
  • Ácidos grasos, 24%
  • Esteres de colesterina, 3%
  • Diglicéridos, 3%
  • Colesterol, 1%
  • Ceramidas y glucoceramidas, 1%

Daños en la capa córnea

  • Frente a agresiones físicas o mecánicas la capa córnea se engruesa (callosidades).
  • Frente a la radiación UV. La exposición a los Rayos UV produce daño primario en el código genético, a nivel de proteínas celulares y membranas debido a la liberación de radicales libres inducidos por la radiación.

En las células cutáneas el daño se repara por:

  • Postrreplicación, el segmento dañado de DNA es rodeado y obviado del código genético y posteriormente se produce su reparación, pero es un mecanismo defectuoso y da lugar a más mutaciones que las propiamente provocadas por la irradiación.
  • Excisión, se ha de detectar y eliminar el fragmento de DNA dañado.

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La piel envejece de dos maneras:

  1. Envejecimiento intrínseco: es de origen genético. Son los cambios fisiológicos, clínicos e histológicos que ocurren en la piel a través del tiempo. El envejecimiento cronológico o intrínseco tiene como resultado una piel lisa y con arrugas finas.

    Los principales problemas que se presentan en la piel por el paso del tiempo son:
    • Aplanamiento de las papilas dérmicas que afecta a la calidad del anclaje de la dermis. Da lugar a arrugas finas.
    • Enlentecimiento del metabolismo de los fibroblastos, con menor renovación de colágeno, elastina e hialurónico, el colágeno se glicosila, se empaqueta y pierde función estructural. El agua se escapa de un tejido con menos hialurónico, esto afina la dermis y facilita la aparición de las arrugas finas.
    • Pérdida del espesor de la hipodermis y de sus septos fibrosos, con bajada de la función de relleno o sostén de este plano y falta de tensión en profundidad que también facilita la aparición de las arrugas finas y flacidez.
    • Se ralentiza la capacidad de renovación de la epidermis, con alteración del ritmo de desprendimiento de los corneocitos superficiales. Da lugar a la falta de luminosidad en la piel.
  2. Envejecimiento extrínseco: viene dado por la radiación actínica y ocasiona el fotoenvejecimiento. Desde el punto de vista clínico, el fotoenvejecimiento es el máximo responsable de la mayor parte de los cambios no deseados del aspecto de la piel, se manifiesta en zonas del cuerpo más expuestas al sol como cara, manos, pies y escote. Donde la piel se hace más áspera, toma color amarillento y aparece pigmentación irregular con diversas manchas oscuras (queratosis seniles) salpicadas de telangiectasias y arañas vasculares.

    Más del 80% de nuestro envejecimiento cutáneo es producido por un exceso de radiación solar. Nuestra piel sólo envejecería un 20% si no se abusara de la exposición al sol.

    Se estima que, con el paso de los años, el contenido de colágeno de la dermis disminuye aproximadamente un 1% por año, como consecuencia de la destrucción y la menor síntesis de colágeno. Ambas alteraciones son mucho más marcadas en las zonas de la piel que estuvieron expuestas a la luz solar.

Efectos de las radiaciones solares en la piel

Las radiaciones de la luz solar tienen una gran actividad biológica e inducen efectos importantes en la piel del ser humano.

  • La radiación ultravioleta B:
    Actúa en la primera capa de la piel (epidermis). Son emisiones potentes pero no son capaces de atravesar un cristal. Producen enrojecimiento y son los responsables del bronceado y del aumento de la actividad de los melanocitos (sintetizadores de melanina). Tiene una relación directa con la aparición del cáncer de piel por alteración directa sobre el ADN celular y con el fotoenvejecimiento.
  • La radiación ultravioleta A:
    Actúa a nivel más profundo, a nivel de dermis. Estos rayos atraviesan el cristal y no producen alteración visible en la piel. Los rayos ultravioletas A cortos generan las alergias solares, la liberación de radicales libres que causan la alteración de ADN con alto daño en las células de la piel, aparición de lipoperóxidos en las membranas celulares y las alteraciones oxidativas en proteínas y ácidos nucleicos principalmente. También pueden dar lugar a cáncer de piel y fotoenvejecimiento. Los rayos ultravioleta A largos generan pérdida de firmeza y fotoenvejecimiento.
  • Los rayos infrarrojos:
    Penetran hasta la capa más profunda de la piel (hipodermis) generando básicamente calor y potenciando el efecto de las dos radiaciones anteriores. Por ello es importante emplear fotoprotectores físicos que eviten la exposición de la piel a radiaciones UV, IR y visible, y químicos que absorban los rayos UV. Y tomar parte activa en la neutralización del efecto superoxidante del sol mediante el empleo de sustancias antirradicales o filtros conocidos como biológicos.

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Cambios naturales de la piel

  • A nivel epidérmico
    La epidermis adquiere un aspecto suelto, debido a que la densidad de las papilas dérmicas disminuye y con ello su función de anclaje. La capacidad de multiplicación de las células basales disminuye y así se ralentiza el proceso de renovación celular epidérmico.
  • A nivel dérmico
    La dermis se adelgaza. La red de fibras de colágeno localizada en la dermis disminuye, el colágeno se “empaqueta” en nudos de forma irregular con grandes espacios entre los mismos. A lo largo de la evolución del fotoenvejecimiento la cantidad de elastina dérmica disminuye en gran medida en la superficie dérmica y en la profundidad de la dermis se encuentra en acúmulos gruesos, desordenados y poco elásticos. Lo cual hace que la piel tenga más tendencia a arrugarse.

    Las glándulas sudoríparas tienden a desaparecer o a volverse inactivas y con ello se afecta la capacidad cutánea de la termorregulación. Las glándulas sebáceas y las glándulas apocrinas disminuyen su capacidad de producción, los poros aumentan de tamaño y el pelo cambia de vello a pelo terminal en áreas no deseadas lo que confiere a la piel una apariencia más gruesa.
  • A nivel hipodérmico
    Se genera un proceso de atrofia que disminuye sus funciones de reserva calórica y termorregulación y también facilita la aparición de arrugas. Aparece más en cara, manos y pies.

    Todo lo anterior conduce a la aparición de arrugas inducidas por la disminución de las papilas dérmicas, la alteración de las fibras de elastina de la dermis y en la pérdida de la función de sostén y relleno de la hipodermis. La pérdida de la almohadilla hipodérmica, la disminución de la elasticidad y la ruptura de la unión dermoepidérmica, junto con la disminución de la masa muscular, contribuye a la pérdida de firmeza, que favorecida por la fuerza de la gravedad o la fuerza de la mímica hace que se marquen las arrugas.

Cambios de la piel por exposición a la radiación solar

La exposición acumulativa al sol es el mayor factor extrínseco para la inducción de cambios acelerados en el envejecimiento de la piel. Los cambios visibles del fotoenvejecimiento en la piel incluyen:

  • Engrosamiento de la piel
  • Aparición de arrugas
  • Laxitud
  • Cambios en la coloración y manchas tipo melasma
  • Pigmentación irregular en forma moteada
  • Léntigos
  • Telangiectasias y púrpuras
  • Queratosis actínicas

Y puede desembocar incluso en carcinoma basocelular, escamocelular y melanoma.

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La piel que ha sufrido daño solar muestra los siguientes cambios:

  • Epidermis:
    Los principales cambios se observan en la dermis, pero la epidermis también se muestra afectada, con alteraciones de la alineación celular y aparición de queratinocitos displásicos o atípicos.
  • Dermis:
    Aparece la elastosis porque la radiación ultravioleta provoca una desorganización de las fibras de colágeno y una acumulación anormal de la elastina. Los precursores del colágeno I y III descienden en concentración y aumenta el nivel de entrecruzamiento de las fibras colágenas con aumento del gradiente de colágeno I/III e incremento de elastina a nivel basal.

    Además, la exposición a la radiación ultravioleta de la piel da lugar al aumento de las metaloproteasas, enzimas degradadoras del colágeno, la elastina y otros componentes del tejido conectivo dérmico, como proteoglicanos y fibronectina. Estas metaloproteasas se secretan en queratinocitos, fibroblastos y células inflamatorias, generándose así el el daño sustancial en todo el tejido. También aparecen otros cambios en el metabolismo de las células dérmicas (queratinocitos, melanocitos y fibroblastos), que cursa con una capacidad metabólica de reparación defectuosa.

    El envejecimiento involucra a la bioquímica de los radicales libres. Éstos son moléculas sumamente reactivas, cargadas con un electrón libre, esta situación condiciona una serie de reacciones en cadena que llegan a involucrar a miles de moléculas que se oxidan y alteran los tejidos, envejeciéndolos a través del deterioro celular. Se considera actualmente que el grado de fotoenvejecimiento y de elastosis solar que sufre la piel humana es directamente proporcional a la acumulación de proteínas oxidadas.

¿A qué conduce el daño solar?

  • La piel presenta variabilidad en cuanto a su grosor, con una alternancia de áreas con una gran atrofia y áreas hiperplásicas (más engrosadas).
  • La pigmentación está alterada, se presentan léntigos solares (lesiones dermatológicas pigmentadas asociadas a la exposición solar crónica) junto con áreas despigmentadas habituales en piernas y brazos. Los melanocitos están irregularmente distribuidos a lo largo de la membrana basal.
  • Aparecen rojeces crónicas de distinto tipo como capilares dilatados o telangiectasias de distribución irregular y mezclada con púrpuras.
  • El poro se abre, con un aspecto inhomogéneo de la superficie de la piel.

La distinta intensidad de la presentación de estos signos permite clasificar el grado de intensidad de envejecimiento en función del grado de los efectos degenerativos epidérmicos y dérmicos mediante la escala de Glogau.

La clasificación del fotoenvejecimiento facial según Glogau:

TIPO I: "No Arrugas" o fotoenvejecimiento temprano. Edad del paciente de 20 a 30 años.

  • Cambios pigmentarios pequeños
  • No queratosis
  • Pequeñas arrugas finas

TIPO II: "Arrugas en formación" o fotoenvejecimiento temprano a moderado. Edad del paciente de 30 a 40 años. Comienza a utilizar base o maquillaje corrector.

  • Lentigos seniles tempranos visibles
  • Queratosis palpable pero no visible
  • Líneas de sonrisa paralelas

TIPO III: "Arrugas con el reposo" o fotoenvejecimiento avanzado. Se suele usar siempre un grueso maquillaje corrector. Edad del paciente de 50 a 60 años.

  • Discromía evidente y telangiectasias
  • Queratosis visibles
  • Arrugas en reposo siempre visibles

TIPO IV: "Sólo arrugas" o fotoenvejecimiento severo. Edad del paciente 60 años o más. No usa maquillaje corrector porque ya se agrieta.

  • Piel de color amarillo - grisácea
  • Piel arrugada, no hay piel normal

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