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Defectos visuales más frecuentes

¿Cómo funciona el ojo?

El ojo o globo ocular es el órgano que detecta y transforma la luz en impulsos eléctricos que el cerebro traduce como colores, tamaños, formas y distancias, componiendo así la imagen del objeto o escena observados.

La luz que reflejan o emiten los objetos que nos rodean penetra en el ojo a través de las estructuras anteriores (córnea, iris y cristalino), donde se inicia el proceso refractivo.

En un ojo normal, la córnea es una membrana transparente que tiene como función refractar los haces de luz para transmitirlos hacia el iris. Éste regula la cantidad de luz que atravesará el globo ocular.

Tras el iris se encuentra el cristalino, una lente flexible y transparente capaz de adaptar su espesor y curvatura (acomodación) con el fin de enfocar los objetos, sin importar a qué distancia se encuentren, consiguiendo refractar la luz y proyectarla sobre la retina.

La retina está situada en la parte posterior del globo ocular y contiene millones de células fotosensibles, llamadas conos y bastones. El área central de la córnea o mácula alberga los conos, células que permiten percibir con mayor precisión los detalles.

Los bastones permiten la visión nocturna y la captación del movimiento. Estas células fotorreceptoras transforman los rayos de luz en impulsos eléctricos que viajan hacia el cerebro a través del nervio óptico. Es el cerebro quien interpreta las señales eléctricas como imágenes visuales.

El deterioro de cualquiera de las estructuras del ojo producirá un defecto visual y las imágenes dejarán de formarse con precisión.

Defectos visuales más frecuentes

Una refracción inadecuada producida por la alteración de las lentes del ojo (la córnea y el cristalino) es la principal causa de defectos visuales como la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo.

La Miopía

Es un defecto refractivo que consiste en el enfoque de los rayos de luz delante de la retina. Esto provoca dificultad para ver objetos alejados. Este error de refracción puede estar causado por:

  • Factores genéticos.
  • Excesivo alargamiento del globo ocular.
  • Excesiva curvatura de la córnea.
  • Cristalino opaco.

La miopía se desarrolla durante la infancia y suele estabilizarse alrededor de los 20 años de edad. La visión borrosa de objetos alejados, el dolor de cabeza o la tensión ocular son síntomas de la visión corta o miopía.

La Hipermetropía

Se produce cuando los rayos de luz convergen detrás de la retina. La visión cercana no es nítida. Las causas que producen este error refractivo pueden ser:

  • Factor genético.
  • Un globo ocular de dimensiones reducidas.
  • Una córnea excesivamente plana.
  • El principal síntoma de la hipermetropía es la visión cercana borrosa. También es frecuente el dolor de cabeza, producido por el esfuerzo compensatorio de los músculos del ojo.

El Astigmatismo

Es un error refractivo que se produce cuando la córnea o el cristalino presentan una forma irregular que impide la correcta refracción de la luz. Las imágenes no se perciben nítidas ni de cerca ni de lejos.

El astigmatismo suele presentarse desde la infancia. Los síntomas más frecuentes son la visión borrosa a cualquier distancia, molestias oculares y cefaleas.

Las Cataratas

Se producen por la pérdida de transparencia del cristalino, el responsable de enfocar las imágenes sobre la retina. Con el paso del tiempo, las proteínas del cristalino se aglutinan, provocando la opacidad en una zona pequeña del ojo y degenerando así su estructura. Los síntomas de las cataratas son:

  • Visión nublada.
  • Visión doble.
  • Halos alrededor de los objetos luminosos.
  • Pérdida de visión nocturna.
  • Percepción alterada de los colores.

Las cataratas suelen afectar a las personas de edad avanzada, aunque también pueden tener su origen en factores congénitos, enfermedades como la diabetes o ciertos medicamentos como los corticoides.

El Glaucoma

Consiste en un aumento de la presión en la región papilar que daña el nervio óptico. Es el principal responsable de la pérdida total de visión. Si el drenaje de los humores del ojos falla, la presión intraocular aumenta hasta dañar el nervio óptico.

La pérdida de la visión periférica, la visión nublada, dolores de cabeza, excesiva secreción de lágrimas e incluso náuseas pueden ser síntomas del glaucoma.

El Estrabismo

Es la pérdida de paralelismo de enfoque de los ojos. Mientras un ojo enfoca, el otro se desvía en otra dirección, produciendo una disminución de la agudeza visual en uno de los ojos y con ello la dificultad de percibir correctamente las distancias y los relieves.

La Presbicia o Vista Cansada

Es la incapacidad para visualizar objetos cercanos, como consecuencia del agotamiento de la capacidad de acomodación del cristalino. El músculo ciliar permite la acomodación del cristalino. Este músculo, con el paso de los años, pierde su elasticidad. El cristalino comienza a endurecerse. Es el motivo por el que cada vez resulta más difícil enfocar objetos cercanos.

El principal síntoma de la presbicia o vista cansada es la dificultad para la lectura a corta distancia.

La Retinopatía Diabética

Es una complicación asociada a la diabetes que consiste en el deterioro de los vasos sanguíneos que irrigan la retina. La sangre o el líquido sale de los vasos debilitados, formando tejidos fibrosos en la retina que impiden la correcta proyección de la luz para formar imágenes.

Los síntomas pueden manifestarse como pequeñas machas suspendidas en la visión. La retinopatía diabética es una de las principales causas de la pérdida total de visión, y en ocasiones no muestra ningún síntoma, por lo que es recomendable someterse cada año a un examen de la vista.

La Degeneración Macular

Es una alteración de la mácula retiniana que produce la pérdida de la visión de precisión o visión central. La degeneración macular provoca una disminución de la visión que impedirá la lectura, reconocer rostros o ver la televisión.

En la fase inicial de la degeneración de la mácula, el paciente puede percibir distorsión o incluso no manifestar ningún síntoma, por tanto es importante acudir anualmente a las revisiones oculares, donde el Optometrista controlará el estado de la retina.

Tratamiento de los Defectos Visuales

En la actualidad existen tratamientos personalizados para cada uno de estos defectos refractivos. En primer lugar se diagnostican mediante exámenes generales en los que el Optometrista comprobará parámetros como la agudeza visual, la capacidad de refracción de la luz sobre la retina, la visibilidad del color o el estado de los músculos oculares, entre otros.

La miopía, la hipermetropía y el astigmatismo pueden tratarse con la Cirugía Refractiva a través de tres técnicas quirúrgicas bien diferenciadas en función de las necesidades de cada paciente: La Cirugía Lásik (cirugía convencional) e Intratase (Láser) permiten corregir miopías, hipermetropías y astigmatismos mediante el tallado de la córnea.

Cuando la córnea no puede tratarse con láser, como en casos de ojo seco o un número elevado de dioptrías, la solución radica en la implantación de Lentes Intraoculares Epicristalinianas detrás del iris mediante una cirugía de 30 minutos de duración con anestesia tópica, en la que el paciente no sentirá molestias ni dolor.

La Cirugía de cristalino transparente, mediante la sustitución del cristalino opaco, es capaz de corregir los defectos refractivos (miopía, hipermetropía y astigmatismo), la vista cansada e incluso una corrección múltiple en los casos en que se presenten distintos defectos visuales.

La Cirugía de la presbicia o vista cansada con lentes intraoculares multifocales permite corregir, además, la miopía o hipermetropía asociadas, alcanzando así una corrección absoluta de la visión de cerca, media y de lejos.

La Cirugía de cataratas y presbicia combinada permite corregir, simultáneamente, las cataratas y la vista cansada, y el paciente no necesitará el uso de ningún tipo de gafas tras la intervención, ya que se sustituirá por una lente implantada doblemente adaptada para corregir tanto la opacidad cristalina como la acomodación a la visión de cerca.

Gracias a la Cirugía de la retina y a la Terapia Fotodinámica se ha conseguido reducir drásticamente la anestesia y el tiempo de quirófano para tratar la degeneración macular. El láser de fibra óptica evita los cortes y cicatrices en la Cirugía de Vías Lacrimales.

La Unidad de Oftalmología de IML cuenta con expertos oftalmólogos y con instalaciones y equipamiento de la más alta tecnología para ofrecer a sus pacientes la calidad máxima en cirugía ocular, con intervenciones sencillas realizadas con anestesia tópica o local, sin dolor.

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