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Alimentos quemagrasa – fat burning foods

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¿Existen realmente los alimentos quemagrasa?

La literatura popular ha difundido el concepto de "alimento quemagrasa", aunque los expertos en Nutrición lo definimos de forma diferente.

La denominación de alimentos quemagrasa o comida quemagrasa proviene de su traducción del inglés “fat burning foods”, como popularización de alimentos con calorías negativas (negative calories foods). Tales nombres derivan de una publicación de los años 90’s de ND Barnard “Los Alimentos Que Pueden Hacerle Perder Peso: El Efecto De Las Calorías Negativas”.

Según este libro, algunos alimentos contienen menos calorías que las que el organismo necesita para los procesos de digestión y procesamiento de dicho alimento, de tal forma que su consumo produciría gasto de energía y, por tanto, pérdida de peso.

Sin embargo, esta teoría es una interpretación errónea de la teoría de la termogénesis producida por los alimentos. Por tanto, no existen alimentos con calorías negativas o quemagrasas, sino alimentos bajos en calorías cuya digestión genera más energía que la que aporta el propio alimento.

Tampoco son alimentos quemagrasa aquellos que participan en la digestión, como los que incrementan la sensación de saciedad, en el sistema renal, como los que facilitan la eliminación de líquidos o en el proceso metabólico, como el de la glucosa.

Por tanto, estos alimentos no provocan por sí mismos la destrucción de la grasa ni reducen la generación de lipocitos en el organismo.

¿Cuáles son los alimentos quemagrasa?

Entre los alimentos mal conocidos como quemagrasa destacan: cebolla, lechuga, espárragos, endibias, pepino, calabaza, calabacín, ajo, espinacas, manzana, los cítricos, arándanos, fresas y frambuesas, mango y papaya.

La teoría de las calorías negativas es una interpretación errónea de la teoría de la termogénesis de los alimentos

La teoría de las calorías negativas es una interpretación
errónea de la teoría de la termogénesis de los alimento.

 

Sustancias quemagrasa

Entre las sustancias conocidas popularmente como quemagrasas están:

  • La piña o ananás (facilita las digestiones y ligeramente diurético).
  • La alcachofa (drenante, estimulante de la secreción biliar, discretamente laxante).
  • El citrus aurantium o naranja amarga (dudosa efectividad sobre el incremento del gasto energético).
  • La papaya (facilita la digestión).
  • La camilina o té (estimulante y diurético).
  • El guaraná (estimulante y fortificante por su alto contenido en cafeína que estimularía el metabolismo).
  • El fucus vesiculosos y espirulina (algas ricas en proteínas y minerales, diuréticas y reguladoras del apetito, por su alto contenido en yodo facilitarían el correcto funcionamiento del tiroides acelerando el metabolismo).
  • La garcinia cambogia (purgante, y reductora del apetito).
  • La karaya (saciante, mejora el estreñimiento).
  • Ortosifón (diurético).
  • La reina de los prados (depurativa y drenante de líquidos).
  • La vellosilla (depurativa y drenante).
  • La fisolina (por ser muy rica en fibra es saciante y podría retardar la absorción intestinal de azúcares).
  • El glucomanano y chitosano (forman un gel denso en el intestino produciendo saciedad y reduciendo discretamente la absorción de grasa y azúcares de los alimentos).

En la actualidad se han puesto de moda otras sustancias como potentes quemagrasa, y que deben ser más estudiadas ya que su efectividad y utilidad es todavía controvertida. Entre éstas destacan la L-Carnitina y el ácido linoleico conjugado. De ahí que por ahora no exista justificación para su uso indiscriminado.

La mayoría de estudios científicos no han evidenciado que la L-carnitina produzca beneficios en deportistas

La mayoría de estudios científicos no han evidenciado
que la L-carnitina produzca beneficios en deportistas.

 

¿A qué se debe la acumulación de grasa localizada?

El peso y la cantidad corporal de masa grasa dependen de un equilibrio entre el gasto energético del cuerpo y las ganancias energéticas obtenidas con la alimentación. Un desequilibrio positivo (es decir, cuando la ganancia es mayor que el gasto energético de forma mantenida en el tiempo) produce un depósito del excedente de energía en forma de materia grasa y ganancia de peso.

En general los depósitos de grasa tienden a establecerse según unos patrones bien definidos, aunque de forma no totalmente explicada. Las mujeres tienden a adquirir un mayor depósito referido a zonas claramente femeninas como son los glúteos, caderas y muslos (depósito ginoide o periférico), y los varones en regiones centrales como es el tronco y el abdomen (depósito androide o abdominal).

La razón de las diferencias entre estas dos distribuciones no está del todo establecida. Entre las causas referidas para la diferencia en dicha distribución determinada previamente destacan la influencia de las hormonas femeninas y las masculinas sobre las diferentes zonas (depósito central de predominio masculino, y depósito periférico, bajo la influencia de las hormonas femeninas); así, varones que tienen deficiencia prolongada de hormonas masculinas pueden tener acúmulos de grasa con un patrón femenino.

También se observan patrones familiares de distribución de grasa (sobre todo para cúmulos a nivel abdominal). Otra influencia en la diferente distribución de grasa corporal de gran importancia en la actualidad radica en diferentes alteraciones hormonales (parece que por resistencia a la insulina e incremento de la misma en sangre) y metabólicas que determinan lo que se conoce como síndrome metabólico (acúmulo abdominal de grasa, diabetes, hipertensión, hipercolesterolemia, gota, etc.) aunque no se conoce si el depósito graso a nivel abdominal es la causa o la consecuencia de las mismas.

También la distribución diferenciada puede observarse en personas bajo tratamiento con algunos medicamentos (como por ejemplo algunos antirretrovirales utilizados en el tratamiento intensivo del VIH).

Una mala alimentación (desequilibrada, con grandes periodos de ayuno e ingestas abundantes posteriores, picoteo continuo, o la hiperalimentación) o la falta de ejercicio físico y el sedentarismo dan lugar a un mayor acúmulo de grasa. Sin embargo, el acúmulo se realiza de forma generalizada y su depósito mayor se efectuará según ese patrón previamente determinado como antes se ha explicado. Por decirlo de otra manera, el consumo de un determinado alimento no es capaz de provocar un acúmulo exclusivo en una zona.

Evidentemente, la falta de utilización de un grupo muscular (por ejemplo los glúteos) da lugar a una falta de tono y tensión de dichos músculos, lo que produce una apariencia de mayor volumen graso; por el contrario, el trabajo continuado de una zona muscular provoca una mayor tonicidad y firmeza de la zona sobre la que asientan. Cuando el trabajo muscular se realiza de forma aeróbica y generalizada se produce un incremento del gasto energético y disminución de la masa grasa que no es exclusiva de una zona determinada.

De la misma forma, no hay que olvidar la presencia de celulitis (condición propia de la mujer, de predominio en las zonas femeninas, y con una incidencia de hasta en el 98% de la población femenina), que puede condicionar a un incremento de la sensación de volumen en caderas muslos y glúteos, y a un secundario acúmulo de grasa por una alteración de la circulación y el drenaje de toxina en dichas zonas; las maniobras encaminadas a mejorar las causas que empeoran la celulitis (evitar ropas ajustadas, mejora del tránsito intestinal, corrección postural, eliminación de cafeína, alcohol y tabaco, etc.) o las técnicas que disminuyen el grado de celulitis (mesoterapia, endermologie®, etc.) pueden facilitar ligeramente la reducción de grasa a nivel local.

¿Cómo prevenir la acumulación de grasa focalizada?

La realización de una adecuada alimentación, rica en verduras y frutas (se recomienda la ingesta de 5 raciones diarias como mínimo), legumbres y cereales, pescados y en menor cantidad de carnes y grasas, dividida en 4-6 ingestas de moderada cantidad, el consumo de bebidas libres de azúcares y con poco gas (a fin de evitar la hinchazón abdominal por exceso de gases), así como mantener un estilo de vida activo con la práctica de actividad física ligera o moderada (con predominio de aquellas actividades que ponen en funcionamiento grandes grupos musculares de forma continua y aeróbica) desde la infancia protegen contra el exceso de peso y el acúmulo de grasa tanto localizado como generalizado.

Nuestros expertos en Endocrinología y Nutrición le indicarán las pautas alimentarias más adecuado para usted. Pida una cita informativa gratuita en nuestra clínica de Madrid.

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