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Mesoterapia, radiofrecuencia o electroestimulación
son algunos de los tratamientos para frenar o corregir
esta disfunción cutánea propia del envejecimiento.
La flacidez
corporal es una consecuencia de los profundos
cambios morfológicos que experimentan los tejidos y que
están originados por el paso del tiempo y acentuados por
algunas circunstancias adversas (mala alimentación, tabaquismo,
condiciones externas extremas etc).
El envejecimiento natural trae como consecuencia una
menor producción de colágeno y elastina. El número de
fibroblastos también desciende; la dermis, en consecuencia,
se empobrece y pierde su capacidad de recambio natural.
Cuando la compleja estructura de sostén (elastina, colágeno
y sustancia fundamental) que hace que epidermis y dermis
permanezcan perfectamente unidas, se debilita se produce
una desconexión entre ambas capas que trae como consecuencia
la aparición de zonas flácidas.
Tratamientos efectivos
Los primeros tratamientos se centraron en corregir la
flacidez facial con excelentes resultados en zona delimitadas
como en los casos de elevación de pómulos o doble barbilla.
Dados los eficaces y rápidos resultados obtenidos en la
cara, los últimos avances han hecho posible aplicar tratamientos
y aparatología para corregir, también, la flacidez
corporal, especialmente en grupos musculares como
muslos, glúteos o brazos.
Entre los sistemas y tratamientos más novedosos para
corregir y prevenir la flacidez corporal destacan:
Electroterapia muscular:
Es adecuada cuando aparece la hipotrofia o falta de tono
muscular. Los músculos flácidos pueden crear la impresión
de "falsa celulitis". La falta de tono no implica presencia
de grasa (aunque pueden darse ambos casos juntos), pero
la piel presenta un aspecto de "descolgamiento". La electroterapia
muscular hipertrofiante se basa en la utilización de aparatología
que consigue la contracción muscular involuntaria.
Se aplica colocando electrodos en contacto con la piel
situándolos en los puntos motores. De esta manera, transmiten
las corrientes a los haces musculares provocando la contracción
y relajación de las fibras.
Para un resultado efectivo, las sesiones duran aproximadamente
30 minutos, y son necesarias de dos a tres por semana,
durante tres meses según evolución.
Mesoterapia:
Consiste en la administración intradérmica o subcutánea
de distintas sustancias homeopáticas a dosis pequeñas,
por medio de múltiples inyecciones aplicadas en la zona
a tratar.
Según la sustancia introducida se obtienen distintos
efectos, entre ellos: activación de la circulación, estimulación
de la lipólisis y reafirmación del tejido a tratar.
La media de aplicaciones es de 10 sesiones, una semanal
de unos 15 minutos de duración, aunque siempre dependerá
de la zona a tratar. Posteriormente se comienzan dosis
de recuerdo, generalmente mensuales.
Las complicaciones son poco frecuentes a excepción del
piqueteado postinyección y en ocasiones pequeños hematomas
que desaparecen de forma espontánea. En alguna ocasión,
la sustancia podría producir una reacción alérgica local
mínima, que remite en pocos días con tratamiento adecuado.
Terapia subdérmica o Endermología
Es una técnica que utiliza un aparato de alta tecnología
que, mediante un sistema de aspiración y dos rodillos,
realiza un masaje profundo de la piel y tejido subcutáneo.
mejora la celulitis y reafirma los tejidos, devolviendo
tersura, tono y firmeza a la piel.
Terapia mesodérmica transcutánea
Es una nueva forma no invasiva de penetración de sustancias
a través de la piel, basada en el principio de electroporación
y electroforesis. Las ondas electromagnéticas se transfieren
mediante un roll-on que se desliza sobre la superficie
de la piel provocando una agradable sensación.
Esta tecnología permite la penetración de los principios
activos anticelulíticos y reafirmantes. Suelen ser necesarias
15-20 sesiones, a razón de dos por semana y posteriormente
se pautan sesiones de mantenimiento mensuales.
Radiofrecuencia
Es una de las técnicas de corrección y prevención de
la flacidez facial que se ha implantado, de forma progresiva,
a los tratamientos corporales.
Mediante la energía de radiofrecuencia se produce un
calentamiento controlado de la dermis y del tejido graso,
preservando la epidermis del daño térmico. Este calentamiento
es debido al movimiento rotacional de las moléculas de
agua en campos electromagnéticos alternantes que produce
una onda electromagnética y una resistencia en el tejido
a la hora de conducir esa corriente. Las moléculas de
agua producen un efecto mecánico, una fricción que se
traduce en calor. Ello provoca un tensado térmico de los
septos fibrosos, vasodilatación y drenaje de los depósitos
grasos. Tras esta lesión térmica controlada, la estructura
de colágeno quedará reforzada y se conseguirá una reafirmación
de los tejidos.
Durante el procedimiento, el paciente puede experimentar
una sensación de calor o pequeñas molestias (depende de
la sensibilidad de cada uno), que se alivian, normalmente
en minutos.
Los resultados de la radiofrecuencia se aprecian rápidamente.
El número de sesiones depende del estado de cada paciente
y de la zona a tratar, pero suelen ser necesarias entre
ocho y doce sesiones.