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EL PALACIO DE NERVA, AL RESCATE
Un siglo exactamente, habrá de cumplirse cuando el Palacio de Nerva vuelva
a abrir sus puertas bajo la insignia y la restauración llevada a cabo por el
Instituto Médico Láser. Rescatado del olvido para convertirse en una moderna
clínica de tratamientos médico-estéticos, es un notable ejemplo de la
arquitectura madrileña a finales del siglo XIX y comienzos del XX, que fue
encargado por la Marquesa Viuda de la Oliva y Nerva* al arquitecto Valentín
Roca y Carbonell (1863-1937). Este palacete, escaso superviviente del afán
renovador que acabó con similares inmuebles en los ensanches del Pº de la
Castellana, finalizó su construcción en 1906 y se situó en el Pº del Obelisco 17,
uno de los ramales a las afueras, que delimitaban el núcleo urbano de Madrid
por aquel entonces.
Cuando el Pº de la Castellana se configura como la prolongación del Pº de
Recoletos, no solo se crea un eje central que propicia el crecimiento de
Madrid hacia el norte, sino que se desarrollan los ensanches, barrios que se
construyen a cada lado y que se corresponden con los actuales de
Salamanca y Chamberí. Su trazado se caracterizaba por calles y plazas
amplias en retícula octogonal, por edificios con patios ventilados y por
manzanas con jardines interiores, que responden a las demandas de
salubridad inexistentes en el casco antiguo. Ambas zonas, se convirtieron
rápidamente en las preferidas por la aristocracia y la alta burguesía para
levantar sus palacios, hoteles y jardines.
Es justo en el ensanche de Chamberí, en la esquina actual de Martínez
Campos con Zurbano, donde se ubica el Palacio de Nerva, que tarda dos
años en construirse. El arquitecto Valentín Roca y Carbonell, con numerosa
obra en Madrid**, ejecuta el edificio bajo un eclecticismo que combina su
traza neoclásica, con el estilo modernista de líneas curvas en la planta, en la
fachada, en la decoración de la planta baja, en los miradores laterales y en la
crestería. La mezcla de estas referencias estéticas con otras que son tributarias
del estilo neogótico confirman el carácter híbrido, tan frecuente en la
arquitectura pavillonaria francesa.
* Marquesa Viuda de la Oliva (título pontificio) y Nerva (título nobiliario)
** La ampliación del Palacio del Marqués de Salamanca (neoclásico), los edificios de la Cava de San Miguel
(modernista), de la Plaza del Conde de Barajas para la Duquesa de Fernán-Núñez y del edificio del Pº del
Rey esquina a Estanislao Figueras.
A pesar de su estado de semiabandono, el edificio conservaba una condición
estructural excelente debido a la gran calidad de la construcción original.
Cuando se abordó su recuperación, hace ahora dos años, solo quedaban tres
importantes ejemplares de palmeras y otros arbustos de menor valor. Gracias a
los archivos históricos, donde figura el proyecto original de ajardinamiento
suscrito por Roca, se pudo reconstruir el trazado original, que nunca llegó a
realizarse en su totalidad. La calle que unía las dos entradas de carruajes para
la entrada y la salida respectivamente, la fuente desaparecida, el conjunto
de macizos y los paseos sinuosos han sido fielmente reproducidos,
respondiendo al modelo inglés de jardín paisajista, que se desarrolla en el siglo
XVIII y se extrapola a nuestro clima dentro de las dimensiones pequeñas de un
hotel de ciudad.
La rehabilitación del Palacio de Nerva y sus jardines, que se encuentran
protegidos en el vigente Plan General de Ordenación Urbana de Madrid
dentro de los niveles Integral e Histórico, ha sido llevada a cabo por el
arquitecto Pompeyo Pérez Fernández, que ha adaptado el edificio a su nuevo
uso, conservando su original carácter palaciego. La voluntad de conservación
y recuperación de los directores de IML, junto con la colaboración de la
Concejalía de Urbanismo de la CAM y de la empresa constructora Dromos SL,
especialista en la recuperación de inmuebles históricos, ha hecho posible la
restauración de todos los elementos constructivos y decorativos. Todos ellos
han sido devueltos a su estado original, combinando los materiales de la
época, con los procedimientos actuales.
Los pavimentos, escayolas y artesonados; las carpinterías exteriores e interiores;
las escaleras, el ascensor de jaula, los azulejos firmados por Zuloaga y las
cerrajerías; así como los óleos y las pinturas de importante valor artístico en los
salones; han sido objeto de un primoroso trabajo artesano, que ha conservado
los elementos originales, y en algunos casos, ha reproducido fielmente los muy
deteriorados o perdidos.
El uso que se va a dar al edificio como clínica médico-estética, donde se
utilizarán las técnicas más sofisticadas en su especialidad, ha requerido
equipar al edificio con las instalaciones y los sistemas más avanzados que
existen en este momento. Dotado de una eficiencia energética excepcional,
posee un sistema de gestión integral para el tratamiento y la pureza del aire,
así como para el acondicionamiento ambiental y térmico. Los sistemas de
seguridad activa y pasiva; de detección y extinción de incendios, son los más
eficaces y modernos. Lo mismo se puede asegurar de los sistemas informáticos
y de la iluminación en todo el edificio, tanto en sus aspectos técnicos y
energéticos, como en los decorativos.
ANTES (1906)


DESPÚES (2006)

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