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La piel y sus características

Piel caracteristicas

La piel cubre todo el cuerpo humano, supone una superficie total de entre 1.5-2 m2 dependiendo del volumen total de la persona y supone 1/6 del peso corporal total.

La epidermis constituye la capa protectora natural de nuestro cuerpo frente al entorno, tiene un grosor variable según las zonas corporales, en la cara es de 0.02 mm mientras que el grosor en los pies puede ser de 1 a 5 mm. Por término medio tiene un grosor de 0.1 mm. En los párpados y la piel del contorno de los ojos el espesor de la epidermis es de cinco veces menos que en el resto del rostro: 0.004 mm.

Las glándulas sudoríparas se encuentran en una densidad media de 100-200 unidades por cm2 y las glándulas sebáceas tienen una densidad entre 50 y 100 unidades por cm2 y desembocan en el exterior atravesando la dermis. La secreción de estas glándulas se encarga de mantener la humedad y la grasa de la piel.

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La epidermis

No tiene vasos, se alimenta por inhibición desde los capilares de la dermis. La epidermis está compuesta por:

  • Capa córnea.
  • Capa lúcida.
  • Capa granulosa.
  • Capa espinosa.
  • Capa basal.

La capa córnea consta de una parte compacta que está constituida por unas 15 o 20 capas de células córneas que se encuentran ancladas entre ellas por unos apéndices inter-membrana que se llaman desmosomas o tono-fibrillas, entre las que se encuentra el cemento intercelular, que está constituido básicamente por los lípidos epidérmicos.

Los lípidos se producen dentro de las células córneas, a nivel del aparato de Golgi y la cantidad que alojan las células córneas es mayor a medida que la célula se cornifica. Cuando el corneocito está maduro, los lípidos epidérmicos se encuentran en corpúsculos visibles llamados de Odlad-Bodies dispuestos en forma de membranas dobles y discoides intracelulares agrupadas. Cuando se produce la exocitosis, estos discos se expulsan al exterior de la célula. Estas membranas dobles forman la barrera crítica de permeabilidad de la capa córnea y regulan el contenido de agua y humedad de la piel, ya que la elasticidad y solidez de esta capa dependen de su contenido acuoso.

Los lípidos epidérmicos ocupan el 30 % del grosor de la capa córnea y están compuestos por:

  • 40% de ceramidas, uniones de esfingolípidos (esfingosina u otros alcoholes de alto peso molecular con ácidos grasos como el linoleico, y principales responsables de la función barrera y la retención de la humedad).
  • 25% de ácidos grasos.
  • 25% de colesterol.

Los lípidos epidérmicos suponen un 30% del volumen de la capa córnea por lo que la proporción del volumen intercelular es 150 veces mayor que en otros tejidos, esto es lo que le confiere las características de impermeabilidad frente a sustancias como agentes químicos o alérgenos y microorganismos. Pero también tiene la función de mantener la tasa de agua intratisular (TEWL).

La capacidad de retención de agua de la piel está condicionada por la tasa de los lípidos epidérmicos y las sustancias proteicas que también fijan el agua de la capa córnea, fundamentalmente mediante por el aminoácido arginina, que se genera durante el proceso de cronificación del queratinocito.

La capa más superficial de la capa córnea es quebradiza, con células sueltas y desencajadas que se van separando y desprendiendo, este proceso de renovación cutánea supone una renovación de 10 grs de células córneas al día.

La dermis

Es la siguiente capa de la piel más interna a la epidermis, forma un brusco límite con la epidermis y una suave transición con la hipodermis; se divide en dermis papilar y dermis reticular.

La dermis papilar tiene un relieve de contacto con la epidermis a través de las células epidérmicas basales muy irregular y muy extenso; esto facilita el intercambio de nutrientes con la epidermis.

El tejido conjuntivo de la dermis es el más importante. Está constituido por una rica red de fibras:

  • Colágenas: rígidas, que determinan la resistencia a la tracción de la piel.
  • Elásticas: onduladas, responsables de la elasticidad de la piel.

Las fibras de colágeno jóvenes tienen una alta capacidad de retención de agua, y confieren así turgencia a la piel joven. Con el tiempo la malla se tensa y pierde su capacidad de retención de agua.

Entre las fibras elásticas y colágenas se encuentra un relleno compuesto por unas sustancias en forma de cadenas de azúcares denominados glicoaminglicanos, que junto con la fibroconectina se unen a la estructura proteica del tejido conectivo, dando lugar a los proteoglicanos que tienen capacidad para absorber agua. Los proteoglicanos se comportan como una esponja, pueden absorber o soltar agua y condicionan en gran medida la capacidad de retención de agua de la dermis.

Las células de la dermis que se encuentran entre las fibras colágenas y elásticas y donde se ubican los proteoglicanos son los fibroblastos, los mastocitos, células nerviosas y las yemas vasculares y linfáticas.

Los anejos cutáneos son:

  • Uñas.
  • Glándulas, invaginaciones de tejido epidérmico dentro del dérmico. Entre ellas se encuentran las:
    • Glándulas sudoríparas.
    • Glándulas odoríferas.
    • Glandulas sebáceas, siempre unidas al folículo, gracias a lo cual pueden volcar su contenido graso a la superficie dérmica. Son más abundantes en cara que en piernas o brazos y su tamaño y volumen de secreción está condicionado por los andrógenos.
    • Glándulas mamarias.

Las glándulas sebáceas y las sudoríparas se denominan glándulas exocrinas por expulsar su contenido hacia la superficie de la piel. Las glándulas sebáceas emiten su contenido por disociación de células con alto contenido lipídico. Por la división de sus células basales se produce el continuo abastecimiento (glándula holocrina).

Las glándulas exocrinas como la mamaria o la sudorípara son glándulas apocrinas, porque no se eliminan células completas con su contenido, sino las partes más externas del núcleo de las células.

La Película Hidrolipídica

Es una emulsión de agua y grasa que se encuentra en la superficie cutánea, hace la piel más flexible y la protege frente a bacterias y hongos. Su composición varía en función de la zona corporal, o de factores como la hora del día, la estación del año, la humedad ambiental, el estrés, alguna enfermedad o la alimentación.

Por sus componentes, el ácido láctico, el pirrolidocarbónico y los aminoácidos, la porción hidrófila del manto hidrolipídico tiene un ph ligeramente ácido.

Este manto ácido protector proporciona:

  • Protección frente a agentes alcalinos y microbios.
  • El mantenimiento de la barrera hidrolipídica y de los mecanismos que la producen.
  • Activación de las enzimas que intervienen en síntesis de lípidos epidérmicos esenciales.
  • Formación de la membrana lipídica doble.
  • Normalización de la barrera de la capa córnea tras agresiones mecánicas o químicas.

El manto ácido de una piel sana tiene un ph que está entre 5.4 y 5.9, en cuya acidez crece una flora bacteriana saludable que protege a la piel de microbios. En otras zonas del cuerpo como axilas, o la zona anal y genital, el ph se encuentra en torno a 6.5.

Cuando el ph se modifica de forma repetida se produce una alteración de la flora habitual de la piel y pueden aparecer disfunciones, con colonización de otros gérmenes. Por ello el manto ácido tiene sustancias que neutralizan los agentes alcalinos que contactan con la piel.